Después de kilómetros de ruta, arena de playa o polvo de montaña, tu auto necesita más que un simple manguerazo. El Detox busca eliminar agentes corrosivos y suciedad profunda que, si se dejan pasar, dañan los materiales y el valor de reventa.
- El enemigo invisible: El Salitre
Si estuviste cerca del mar, el salitre es tu principal preocupación. Es altamente corrosivo para las partes metálicas.
- Lavado de chasis: No te quedes solo en la carrocería. Es fundamental lavar la parte inferior del auto con agua a presión para eliminar la sal acumulada en la suspensión y el escape.
- Vanos del motor: Limpiá los bordes donde se une el capot con el chasis; ahí suele acumularse salitre que termina picando la chapa.
- Adiós a la arena y el polvo
La arena no solo molesta en los pies, sino que actúa como un abrasivo en los tapizados y plásticos.
- Aspirado profundo: Retirá las alfombras y aspirá hasta el último rincón. La arena que queda “camuflada” en la alfombra original termina lijando las fibras con el roce de los pies.
- Pincel para detalles: Usá un pincel suave para sacar el polvo de las rejillas del aire acondicionado y los huecos de la palanca de cambios antes de pasar un paño húmedo.
- Purificación del aire (Filtro de habitáculo)
¿Sentís que el aire acondicionado ya no enfría como antes o tiene un olor extraño?
- Cambio de filtro: El filtro de polen o habitáculo suele quedar saturado después de un viaje largo. Cambiarlo es la única forma de asegurar que el aire que respirás adentro sea puro.
- Desinfección de conductos: Podés usar un spray desinfectante específico (tipo “bomba”) para eliminar hongos y bacterias acumulados por la humedad del verano.
- Nutrición de materiales
El sol extremo deshidrata los materiales.
- Cuero y plásticos: Después de limpiar, aplicá un acondicionador con protección UV. Evitá las siliconas brillantes; buscá terminaciones mate que no atraigan más polvo.


